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Crimen
del Carmel
Indagarán a quienes frenaron a la policía
El
fiscal haría imputaciones
Esta
semana puede resultar rica en novedades en torno de la investigación
del asesinato de María Marta García Belsunce.
El
fiscal de Pilar Diego Molina Pico se apresta a tomar decisiones
que, aun cuando no apuntan al hecho central -la autoría del crimen-,
involucran a personas que manipularon en los primeros instantes
del caso situaciones y cuerpos probatorios de tal forma que impidieron
a la Justicia hacerse de elementos vitales para un eventual esclarecimiento
del crimen.
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En
concreto, confiaron a LA NACION fuentes judiciales, Molina Pico tiene
previsto ahondar la investigación sobre un episodio puntual: quién
impidió que un patrullero llegase al country Carmel, de Pilar, sólo
un par de horas después del hallazgo del cadáver.
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Un
jefe policial
Las
fuentes dijeron que un oficial jefe de la policía bonaerense y al
menos tres de los más íntimos allegados a la víctima -entre familiares
y amigos- serían citados a dar explicaciones, pero ya no como testigos.
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Según
las fuentes, estaría confirmado que el comisario mayor Angel Casafús,
jefe antisecuestros bonaerense, recibió una llamada de Horacio García
Belsunce (h.) horas después del crimen.
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El
hermano de la víctima admitió que en esa comunicación pidió al jefe
policial que le "sacara a la policía de encima". Casafús reconoció
la llamada, pero la situó en la mañana del 28.
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El
12 del mes último el oficial jefe declaró que recibió una primera
llamada en la que García Belsunce (h.) le pidió que dijera al personal
policial que interviniera que tuviese "algún tipo de consideración"
por "el dolor de la familia".
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Pero
cuando el fiscal le preguntó si el hermano de la víctima pidió que
la policía no fuera al lugar de los hechos, Casafús respondió: "Yo
creo que me lo dijo por una cuestión de desesperación y del dolor
que sentían en ese momento".
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No
obstante, Casafús negó haber intervenido para que la policía no llegara
a Carmel y agregó que instruyó al director de Investigaciones de San
Isidro, comisario inspector Aníbal Degastaldi, para que iniciara de
inmediato las averiguaciones.
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Según
consta en la causa, Degastaldi llegó al country junto con Molina Pico
casi al mediodía del día siguiente al hecho.
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El
cadáver de María Marta yacía en la cama matrimonial, la sangre del
baño -donde se consumó el crimen- ya había sido lavada, el único de
los seis proyectiles de calibre 32 que no terminó dentro del cráneo
de la víctima había sido arrojado al excusado por la propia familia
y más de 200 personas habían circulado y dejado sus huellas por toda
la casa.
Un
mes y medio después se supo que la guardia avisó al presidente de
Carmel, Alberto White, que un patrullero iba en camino.
White
llamó a la casa de la víctima para dar la noticia y un vecino que
atendió el teléfono -Sergio Binello- le dijo: "Pará a la policía;
si hace falta, coimeala". El presidente del club confesó que, finalmente,
no tuvo que hacer nada porque cuando iba a cumplir su misión le
avisaron que "Horacito llamó a Casafús y la paró" (a la policía).
La
Nacion, 13 de enero de 2003
13
de enero - Un amor prohibido, bajo la lupa de investigadores : Una
relación amorosa entre María Marta y su cuñado, Guillermo Bártoli,
podría ser el punto de partida para el esclarecimiento del caso.
José Scelzi, el abogado de la familia, rechazó con indignación esos
rumores
Una relación amorosa entre María Marta y su cuñado,
Guillermo Bártoli, estaría prácticamente probada
por los investigadores de uno de los crímenes más
misteriosos de los últimos años. La versión
fue vertida por una radio porteña. Pero el abogado José
Licinio Scelzi, abogado de la familia de María Marta, rechazó
con indignación esos rumores.
"Existe una infernal cadena de ofensas a la memoria de María
Marta y a la dignidad y a la corrección de familiares y allegados.
Se encuentra plenamente acreditado que María Marta ha tenido
una vida de virtud", advirtió el abogado.
Tras destacar los aportes a la investigación y señalar
que muchos de los rumores ya han quedado desacreditados, Scelzi
subrayó que "familiares y personas cercanas a María
Marta que en estos últimos días fueron rodeados de
dolorosas sospechas no merecen el tratamiento liviano y necio que
se les ha tributado" por aquellos que "parecen practicar
el deporte de la deshonra".
Por eso, Scelzi hizo un llamado a la opinión pública
ante esta situación que -señaló- "parece
destinada a distraer la mira sobre el hecho principal" pendiente
de esclarecimiento.
Pero llegar a saber quién la mató parece todavía
demasiado complicado para los investigadores y por eso se está
analizando cada detalle de la vida de María Marta y su entorno.
La socióloga, de 50 años, vicepresidenta de Missing
Children, fue asesinada el 27 de octubre último, en su casa
del country del Carmel Club, de Pilar.
Momentos antes, María Marta había estado con su marido,
Carlos Carrascosa, en la casa de una de sus hermanastras, Irene
Hurtig, y el marido de ésta, Bártoli, que también
viven en el country. Cerca de las 18, sin embargo, ella interrumpió
la reunión y se fue sola, en bicicleta, hasta su vivienda
para esperar a su masajista. Una hora después, como no atendió
a los llamados, su marido volvió a la casa y encontró
su cadáver en la puerta del baño, en la planta alta
de la casa, en medio de grandes manchas de sangre.
Enseguida, interpretó que se había tratado de un accidente
y por eso ordenó limpiar el lugar.
Un mes y medio después, una autopsia confirmó que
la mujer había sido asesinada de cinco balazos en la cabeza.
Aunque detectives de la DDI de San Isidro, al mando del comisario
Aníbal Degastaldi, le recomendaron varias veces al fiscal
la detención de tres familiares directos de María
Marta por el supuesto delito de encubrimiento, el fiscal de Pilar
Diego Molina Pico, a cargo de la causa, no ha llamado a nadie hasta
ahora a declarar como imputado.
La familia de María Marta había venido apoyando la
hipótesis de que la víctima fue asesinada por alguien
que fue descubierto en su casa haciendo "algo indebido",
pero -al parecer-ahora con menos fuerza que antes. Así se
desprende del diálogo con Scelzi, quien solo señaló
que esa "es una de las pistas que se están evaluando,
entre otras".
La gente cree que el crimen quedará impune
Seis de cada diez personas creen que el homicidio de María
Marta no se resolverá nunca y una mayoría estima que
la clave de la impunidad y la lentitud de la Justicia es que se
trata de un caso que afecta a una familia de buena posición.
Además, casi ocho de cada diez personas creen que la familia
actúa mal o muy mal. Las conclusiones surgen de una encuesta
de Ibope.
EL
CRIMEN DEL COUNTRY
Dicen
que hay "hipótesis maduras"
Lo
afirmó un allegado a los García Belsunce. Pero el
fiscal aún no recibió el resultado de pericias que
él mismo pidió. A más de dos meses y medio
del crimen no hay logros concretos.
Pasan las semanas y se demoran las definiciones en la investigación
por el crimen de María Marta García Belsunce. Los allegados a la
familia sostienen que hay "hipótesis maduras" y que los llamados
a indagatorias —y quizá también las detenciones— pueden
estar cerca. Pero no todo parece tan simple: el fiscal todavía debe
recibir y analizar el resultado de una buena cantidad de pericias
que él mismo pidió y se suponen clave para el caso.
El enigma es doble alrededor del crimen en el country Carmel. No
se sabe qué sucedió y tampoco está claro hasta dónde podrán llegar
los investigadores. "No sabemos qué va a pasar", se sinceró ayer
una fuente muy cercana al caso, consultada por Clarín.
Ayer, sin embargo, allegados a la familia vaticinaban que muy pronto
puede haber movimiento en la causa. Que los sospechosos pasen a
ser imputados —luego de un declaración indagatoria—
y lleguen los detenidos, si la acusación es directamente por el
homicidio.
Pero ¿quiénes? "Puede ser un vecino del country", se animó el vocero.
"O alguien de la familia", agregó, con el tono de alguien que se
anticipa a una circunstancia posible.
Una versión que circulaba ayer indicaba que el fiscal pensaba tomarse
su licencia por la feria judicial desde el 20 de enero. Si fuera
así, le quedaría sólo una semana antes del receso.
"Si toma decisiones drásticas, comenzarían a correr los plazos procesales
y le quedaría poco margen. Y si deja todo para después, ya pasaría
demasiado tiempo y crecería la impaciencia", analizó otra fuente
cercana a la investigación.
El fiscal, que no tiene contactos con la prensa, no confirmó la
fecha del 20. Pero trascendió que de todos modos desde la Procuración
General de la provincia —la jefatura de los fiscales—
le pedirán que siga trabajando.
Hasta ahora, Molina Pico pareció colocar muchas expectativas en
las pericias técnicas, en una causa enredada de contradicciones
y salpicada por las sospechas del encubrimiento familiar. Al menos
por lo que trascendió, hasta el momento el trabajo de laboratorio
no llevó a pistas decisivas. Lo mismo ocurrió con los cruces de
los llamados que se hicieron desde y hacia la casa de la víctima
en los momentos próximos al crimen.
Pero el fiscal todavía espera otros informes que pueden ser fundamentales
para avanzar en algunas hipótesis o —algo que también es útil—
desecharlas. Para esta semana podría estar listo un documento que
la SIDE está elaborando sobre las cuentas y las propiedades de la
víctima y su familia.
La idea es ahondar en la teoría del crimen por una venganza relacionada
con motivos de dinero. Ya se supo que el marido de la mujer, el
financista Carlos Carrascosa, estaba en actividad e incluso se afirma
que asesoraba a gente del country para sacar dinero del país.
Otras pruebas que el fiscal todavía no recibió están relacionadas
en forma directa con el ataque que sufrió la mujer. No se sabe todavía
de quién es la marca de una mano que apareció sobre la sangre que
manchaba el chalé. Y tampoco si había más de un grupo de sangre
entre las huellas que aparecieron en la casa.
María Marta García Belsunce (50) apareció muerta en el baño de su
casa, y su familia presentó todo como un accidente doméstico. Pero
era un crimen: la mataron a balazos. Hace un mes que el caso se
conoce públicamente, pero la Justicia y la Policía están investigando
desde el principio. El asesinato fue el 27 de octubre.
El crimen pasional o por motivos económicos se mantienen como dos
hipótesis en equilibrio. La idea que empuja la familia es otra:
un ladrón del barrio que entró a la casa y disparó contra la dueña
por miedo a ser descubierto. Arranca otra semana y la incógnita
sigue.
Clarin,
Lunes 13 de enero de 2003
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