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El asesinato de María Marta García
Belsunce
Piden que actúe un psicólogo forense en el crimen
de Carmel
Buscan trazar un perfil del homicida
El martes podrían estar los resultados de los peritajes
Debaten qué se debe investigar primero, si el asesinato o
el supuesto encubrimiento
La familia de María Marta García Belsunce, asesinada
de cinco tiros en el cráneo en su casa del country Carmel,
de Pilar, propuso a los investigadores del caso sumar un psicólogo
forense al equipo para que realice un perfil psicológico
del homicida.
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Intentan seguir acumulando elementos en un caso misterioso, donde
son pocas las pistas que en el expediente están avaladas
por indicios o testimonios que revelen quién es el autor
material del homicidio.
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El viernes último los dos abogados que asesoran a la familia
García Belsunce y al esposo de la víctima, Carlos
Carrascosa, mantuvieron una prolongada reunión con el fiscal
Diego Molina Pico.
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Durante esa conversación, los abogados José Licinio
Scelzi y Marcelo Nardi le propusieron incorporar un psicólogo
forense.
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"Al fiscal le pareció una idea interesante", dijo
a LA NACION Marcelo Nardi. Sin embargo, aún no hubo ninguna
resolución sobre el tema.
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La idea de los allegados a la familia es que el móvil del
crimen no hay que buscarlo en la víctima, sino en el asesino.
Insisten en que la conducta de María Marta García
Belsunce no explica las razones por la cuáles fue víctima
de una muerte violenta.
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En esa línea, insisten en que los móviles se van a
explicar a partir del homicida. Por eso propusieron que el psiquíatra
forense trabaje sobre un perfil psicológico del asesino.
La labor consiste en interpretar la escena del crimen, la posición
del cadáver, la mecánica de la muerte, la forma de
matar, el tipo de lesiones y las actitudes posteriores del asesino
sobre la base de los rastros dejados en el lugar donde ocurrió
el homicidio. "Nos puede ayudar a comprender al asesino",
indicó Nardi, al señalar que "hay una desproporción
de la violencia empleda por el homicida, con respecto a las posibilidades
de defensa de María Marta García Belsunce.
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Sin embargo, expertos en psiquiatría forenses advirtieron
las limitaciones de esta herramienta: "Es útil en la
medida en que se la utilice con reservas, discreción, equilibrio
y serenidad, sin pretender que de más respuestas de las que
puede dar. Se la debe usar con conocimiento para no generar fantasías",
dijo ayer a LA NACION Mariano Castex, ex titular durante 15 años
de la cátedra de Medicina legal de la Universidad de Buenos
Aires y docente de la facultad de Derecho.
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El doctor explicó que no debe incurrirse en el error de realizar
perfiles psicológicos de posibles sospechosos y sin otro
indicio que surja de la investigación, endilgarle la autoría
del homicidio sólo por sus psicopatías. "Esto
sería actuar al revés de como debe hacerse",
indicó.
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Y arriesgó una hipótesis sobre el crimen de María
Marta García Belsunce: la forma de la muerte, al vaciar el
tambor de un revólver calibre 32 largo indica que el asesino
es "apasionado, enardecido, que pudo actuar bajo el influjo
de alguna emoción violenta".
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"Ha disparado con exceso para provocar la muerte y podemos
suponer que ha habido lucha porque el sexto disparo atravesó
el cuerpo cabelludo. Pero hasta ahí", dijo Castex.
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El especialista recordó un caso en el que intervino en el
que trazó un perfil del homicida en el que lo consideró
un alcohólico, a partir de evidencias halladas en la escena
del crimen, lo que se confirmó cuando el sospechoso fue detenido.
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Mientras se estudia sumar elementos que ayuden a saber quién
mató a María Marta García Belsunce, el caso
sigue abierto, con dos convicciones que por estas horas orientan
la pesquisa: una que el criminal vive en el country o tiene libre
acceso a él y la otra es que el homicida esta relacionado
con el grupo más cercano a la víctima.
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Allegados a la familia dijeron que la lista de sospechosos se reduce
a dos personas y no se descarta y que al menos una de ellas pueda
ser una mujer.
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Peritajes e informes
No obstante se siguen esperando los informes de los contadores de
la policía judicial que están analizando los negocios
de Carlos Carrascosa, su evolución patrimonial y sus vínculos
comerciales.
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Los resultados se entregarán probablemente pasado mañana
y se estableció que Carrascosa tendría vínculos
comerciales con alguno de sus vecinos, dijeron fuentes de la Procuración
bonaerense.
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No son estudios que abran una nueva pista sobre el homicida, sino
que completan el cuadro con más elementos para evaluar, señaló
la fuente judicial. Por lo pronto, aún no se sabe a quien
pertenecen las huellas dactilares y de la palma de una mano halladas
en una pared de la planta alta de la casa, junto al baño
donde apareció el cuerpo con los cinco disparos en el cráneo.
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Son de una mano pequeña, con una cicatriz en un dedo. Debido
a la claridad de la impronta se dedujo que es una mano cuidada con
la que no se realizaron tareas manuales o trabajos pesados.
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Ya se cotejaron más de un millón de huellas, sin éxito.
El mecanismo, según explicaron fuentes judiciales, es hacer
una búsqueda a través de una computadora y de los
resultados posibles, se realiza luego una comparación manual
caso por caso, lo que retrasa todo el proceso.
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Ya se estableció que las marcas no son de familiares, de
la víctima, ni de los camilleros que la atendieron, ni de
un vecino del lugar señalado como sospechoso por los parientes
de la víctima.
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Para esta semana se esperan los resultados de los peritajes sobre
las salpicaduras de sangre halladas en la escalera que lleva a la
planta alta. Ahí se sabrá si esas manchas pertencen
a la sangre de la víctima o a la de victimario.
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Además se trabaja sobre las llamadas telefónicas efectuadas
desde la casa y recibidas allí desde hace cinco meses, cuando
fue secuestrado el perro labrador de la víctima.
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Entonces hubo un pedido de rescate por el animal, pero no se pagó
y el can nunca apareció. Lo curioso de este suceso es que
María Marta García Belsunce imprimió volantes
y los distribuyó en la zona pidiendo informes por el perro.
Anotó allí su teléfono celular, pero las llamadas
pidiendo unos 5000 dólares de rescate fueron recibidas en
el teléfono fijo de la casa de Carmel. Además se realizan
estudios sobre las llamadas de teléfonos celulares de los
allegados a la víctima y sus cruces de llamadas.
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El fiscal, a pesar de la idea de la familia de establecer el móvil,
está más preocupado por la autoría del hecho,
más que por sus motivaciones.
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Por eso está recogiendo testimonios para compararlos con
las coartadas de los integrantes del grupo más cercano a
la víctima, con quien compartió las horas previas
a su muerte. Desechó, por ahora, la hipótesis policial
de encaminar el caso a partir de la sospechas de encubrimiento que
ensombrecieron a los familiares cuando se supo que limpiaron la
escena del crimen y arrojaron al inodoro un proyectil. El fiscal
eligió el camino inverso, tratando de llegar al autor para
luego ocuparse de profundizar sobre si existió encubrimiento
o participación.
Por Hernán Cappiello
Cómo llegó el fiscal a la escena
En la investigación del crimen de María Marta García
Belsunce no faltan misterios: uno de ellos es en que momento intervino
la policía y el fiscal de Pilar Diego Molina Pico, para comenzar
a investigar las causas del deceso de la señora.
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Según relataron fuentes allegadas a la causa, el comisario
inspector Aníbal Degastaldi, jefe de la Delegación
Departamental de Investigaciones de San Isidro, llamó al
fiscal el lunes 18 de octubre, un día después de la
muerte. Le explicó que se había comunicado con él
fiscal de la Cámara de Casación Penal, Juan Martín
Romero Victorica para decirle que sospechaba que había indicios
de que pudo tratarse de una muerte violenta.
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Al mediodía del lunes 28 de octubre el policía y el
fiscal llegaron a Carmel. Los recibieron en la entrada de la vivienda
algunos de los integrantes de la familia y Romero Victorica. "Me
fui de boca, me parece que fue un accidente", le dijo el fiscal
de la Casación el funcionario judicial bonaerense, según
fuentes judiciales.
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En se momento, Carlos Carrascosa le dice que la señora había
muerto al resbalar en la bañera. Igualmente, Degastaldi y
Molina Pico ingresaron a la casa y subieron a la planta alta, donde
estaba el cuerpo en la cama. Lo estaban velando. Había un
centenar de personas en la vivienda. El fiscal desistió en
ese momento de hacer una inspección ocular. La ordenó
a la policía el 20 de octubre. No se opuso a que el cuerpo
fuera a una bóveda de la Recoleta.
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El 8 de noviembre le pidió a la policía de investigaciones
que inicie las averiguaciones sobre las causas de la muerte de la
señora. El 11 de ese mes tomó la declaración
del médico que pensó en un crimen y el 14 ordenó
hacer la autopsia. El mismo día, Carrascosa, pidió
ser parte en la causa y realizar la exhumación.
La
Nacion, 5 de enero de 2003
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