CARCELES
En
el penal de Olmos
Presos que aprenden a crear microempresas
Fabrican
juguetes, ojotas, sillas y otros productos; son 51
- Participaron
de un curso organizado por la Asociación María de las Cárceles
- Aprendieron
elementos de marketing y cálculo de costos para llevar adelante
sus proyectos
Lejos de
la realidad que revela la televisión, 51 internos del penal de Olmos
mostraron ayer su propio espectáculo cuando pasaron a recibir sus diplomas
tras haber egresado de un curso de microempresas que organizó la Asociación
María de las Cárceles.
En
grupos de tres, acompañados por un ensordecedor aplauso, los reclusos
recibieron los certificados de manos de las autoridades penitenciarias,
religiosas y de la asociación católica organizadora.
En
el acto, realizado en la escuela de la unidad penitenciaria, se podía
ver unas sillas, varios modelos de ojotas y camiones de juguete, fabricados
en madera. Eran los resultados del curso, del que se desprendieron cuatro
talleres.
Emprendedores
"Lo
importante es que tenemos la mente ocupada en algo y estamos ayudando",
dijo David, un recluso que acaba de cumplir 21 años y trabaja en el taller
de sillas, que reflejó el sentimiento común de los internos.
.David
es uno de los 51 presos del penal que participaron entre julio y septiembre
último del curso de microempresas. Durante ese período, los reclusos asistieron
a un ciclo que dictó uno de los capacitadores de la asociación.
Se
trató de una serie de clases teórico-prácticas en donde los internos
adquirieron los conocimientos para desarrollar un proyecto de empresa,
desde la idea y su planificación hasta su concreción. "El objetivo es
que éste sea el puntapié inicial para que los internos puedan trabajar
y ayudar a sus familias", comentó Carlos Paganini, de la entidad organizadora
y que tuvo a cargo la realización del curso.
Los
51 reclusos que participaron de esta capacitación tuvieron que proponer
ideas para poner en marcha. Así, se formaron cuatro talleres que concretaron
algunas de las propuestas: confección de ojotas, armado de sillas, de
juguetes y de escobas.
.
"En
el penal no hay muchos elementos de limpieza; por eso tuve la idea de
fabricar nuestras propias escobas. Había estado en otra unidad y vi que
los internos se fabricaban sus propios elementos de higiene y propuse
que hagamos lo mismo en Olmos", relató Ricardo, de 25 años, que hizo de
su necesidad una oportunidad.
.
Además
de ser instruidos en el proceso de producción, los presos de Olmos recibieron
lecciones de marketing y costos para poder llevar adelante sus iniciativas.
"La idea es que éste sea el puntapié inicial", se esperanzó Paganini,
que confía en que con las herramientas y la instrucción adecuadas, los
presos pueden salir adelante.
.
El
total de la producción de los talleres se venderá en el exterior. El dinero
recaudado se destinará en un 80% a donaciones. El 20% restante se utilizará
para la compra de materiales, que le dará continuidad al proyecto.
.
Esta
iniciativa se suma a otras acciones que viene realizando desde hace
ocho años la Asociación María de las Cárceles en seis unidades penitenciarias
de la provincia de Buenos Aires.
|
|
|
David,
uno de los internos que trabaja en el taller de juguetes de
la cárcel
|
Salir
adelante
Además
de colaborar con los internos, la entidad asiste a sus familias y a aquellos
que recuperan la libertad.
"Trabajamos
con las familias y ayudamos al preso para que, una vez liberado, se
reinserte en la sociedad", explicó Adriana von Kaull, su fundadora.
.
Desde
2000 tienen un contrato firmado con la Subsecretaría de Política Penitenciaria
de la provincia de Buenos Aires, del cual surgió este curso de microempresas.
.
El
objetivo de la asociación es la organización de acciones solidarias
para ayudar a los reclusos a reinsertarse en la sociedad. "Todo tiende
al cambio. Hay que darles una oportunidad a los presos para que puedan
trabajar y ayudar a sus familias", señaló Von Kaull.
.Durante
la ceremonia de ayer, los internos captaron el mensaje de la asociación.
"El día que salga, si la sociedad me lo permite, me gustaría seguir con
esto, ayudar a mi familia y educar a mi hija", se emocionó Walter, de 27
años, un interno de la Unidad 1, que trabaja en el taller de escobas.
Luis
Migone, La
Nacion, Martes 12 de Noviembre de 2002 -
|