¿Príncipe o
princesa?
Siempre
quise que me descubriesen. Especulemos con que lo
hicieron. ¿Que habría sucedido?
Mi
abuela le contó a mi madre mis juegos con mi prima, pero
no le dio importancia, aunque si permaneció alerta.
Cuando comencé a ponerme a en secreto la ropa de mi
hermana, lo detectó. En el siguiente carnaval me invitó
a disfrazarme de chica, a lo que accedí después de
hacerme de rogar. La ropa de ese carnaval quedó en mi
habitación y, de vez en cuando, yo la usaba a escondidas
hasta que un sábado mi madre me dijo que mi ropa estaba húmeda
y que tendría que esperar en la cama a que secase. Como
dije que quería levantarme para jugar, me dio como
alternativa la posibilidad de ponerme la ropa del
carnaval. Así lo hice. El sábado siguiente, volvió a
pasar lo mismo y me volví a vestir de niña.
Pasé
la semana esperando a que llegase el sábado. Cuando
lo hizo y mi madre me despertó, no vino con la misma
canción. Me mandó a la ducha y me dijo que a la
vuelta escogiese la ropa que me iba a poner de entre
dos montones que dejaría encima de la cama. De regreso
del baño, de los dos montones uno era ropa de chico y el
otro mi ropa de chica del carnaval. Cuando llegué a junto
de mi madre con la ropa que había escogido me dijo:
"¿Que niña más guapa!", me dio un beso y me
puso un prendedor en el pelo.
Ese
mismo sábado fuimos de compras y me compró varios
vestiditos. A partir de entonces comencé a vestirme
de chica con frecuencia hasta hacerlo con
exclusividad. Hubiera sido bonito.