Princesa descubierta

Las veces que me descubrieron o que lo confesé 

Nunca me descubrieron y si lo hicieron no me lo dijeron. De todas formas, me columpié unas cuantas veces. 

Tras la vez que mi prima me dejó sus braguitas y su camisón, empecé a ponerme la ropa de mi hermana, que nació después que yo. Una vez, había tomado unas bragas suyas y fui al baño a ponérmelas. Después, quise dejarlas en su sitio, pero mi hermana estaba en su habitación, de modo que tuve que esconderlas. Las metí dentro de un baúl en el que guardábamos los juguetes que estaba en mi cuarto. Naturalmente, alguien fue a buscar un juguete dentro del baúl ese mismo día o al día siguiente y se encontró las bragas de mi hermana. Creo que pensaron que habían llegado allí por algún despiste de mi hermana y a raíz de aquello, se metían con ella por esa razón.

Un par de años más tarde, volví a pasar un verano con mi prima. Alguna vez se puso mi ropa y volví a intentar que me vistiese de chica, no lo conseguí porque cuando estuve a punto de hacerlo, mi tía entró en la habitación. En ese verano, estando en la casa de vacaciones de los tíos de mi prima, cuando mi prima y yo estábamos en la cama en la habitación que nos había tocado compartir, le confesé a mi prima que, al igual que ella deseaba ser un chico, yo deseaba ser una chica. Pero justo cuando lo hice, entró la tía de mi prima y nos echó la bronca porque estábamos hablando a esas horas, de modo que a mi prima le pasó completamente desapercibida mi confesión.
Durante mi adolescencia, a veces, iba a casa de mi abuela a dormir. Normalmente no llevaba el pijama y dormía en calzoncillos, pero en invierno como hacía frío, convencí a mi abuela para que me dejase dormir con unos leotardos viejos que había dejado allí alguna de mis tías. Una vez, incluso me atreví a hacerle creer a mi abuela que al lavarme los dientes había mojado los calzoncillos, de modo que me dejó una braguita vieja para que durmiese con ella. Fueron comportamientos a los que mi abuela no otorgó importancia ninguna y que no difundió.
Años más tarde, en una conversación en navidad, mi tía me dijo: "tú tenías que haber sido niña, ¿verdad?". Sintiéndome descubierto, la mandé a la mierda, pero creo que lo dijo sin demasiada convicción. 
Siendo mayor, estaba obsesionado con la posibilidad de tener que hacer el servicio militar, algo que me disgustaba porque no quería perder el tiempo en tonterías. Entonces, en una conversación con la familia, mi tío me convidó jocosamente a hacerme travestí y así líbrame del ejército. Decliné su oferta pero en aquel momento me pareció una buena excusa para hacerme chica. Luego me di cuenta de que no tenía sentido, era más fácil hacerse objetor de conciencia.
Todos estos fueron sucesos que me alarmaron por temor a ser descubierto pero nadie jamás les dio importancia -eso espero, no me gustaría enterarme que todo el mundo conocía mis sentimientos y no hicieron nada para ayudarme a dar el paso que siempre he deseado dar. Por otra parte, durante todos estos años, en los que me he vestido de chica a escondidas muchas veces, siempre he deseado que me descubriesen para terminar de una vez con esta farsa de ser hombre.

Enlaces

 

humano.ya.com/alva2006 © 2006