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AA mañana

Julio de 1960 *

ste libro nos ha deparado una grata oportunidad de vislumbrar el panorama de AA en acción en el vigésimo quinto año de su existencia. Nos maravillamos y nos deleitamos porque lo que parecía casi imposible se haya convertido en realidad. Todo esto, sin duda, ha dependido de nuestros diversos canales de comunicación, y de nuestra capacidad singular para valernos de estas líneas de transmisión.

Ahora se nos plantea la pregunta: ¿Adónde vamos de aquí y cuál es nuestra responsabilidad para hoy y para mañana?

En cuanto al futuro de AA, está claro que nuestro principal deber es el de mantener a plena potencia lo que ahora tenemos. Solamente la más cuidadosa vigilancia puede asegurar que lo hagamos. Nunca podemos permitir que las aclamaciones que oímos y los éxitos que conocemos en todas partes nos hagan sentimos satisfechos o pagados de nosotros mismos. Esta es la sutil tentación que puede causar que nos estanquemos hoy y, tal vez, que nos desintegremos mañana. Siempre nos hemos unido para enfrentarnos a las crisis y a los fracasos y superarlos. Los problemas siempre nos han estimulado. ¿Nos será posible encarar los problemas del éxito con un valor y un vigor parecidos?

¿Seguiremos intentando remediar los defectos y lagunas que siempre pueden existir en nuestras comunicaciones? ¿ Atacaremos resueltamente, y con la suficiente imaginación, animo y dedicación, las numerosas tareas de enmienda y mejora que el futuro ya nos pide que emprendamos? Las únicas respuestas a estas preguntas se encuentran en una visión cada vez más clara y un sentimiento de responsabilidad cada vez más profundo.

Entonces, ¿qué dimensión y alcance tienen nuestras responsabilidades previsibles? Se sabe con certeza que, durante los pasados veinticinco años, 25 millones de hombres y mujeres de todas partes del mundo han padecido del alcoholismo. Casi todos están ahora enfermos, locos, o muertos. A unos 250,000, AA les ha dado la posibilidad de recuperarse. Los demás están todavía fuera de alcance o son irrecuperables. En este mismo momento, se está creando una nueva y más numerosa generación de borrachos. Frente a la enormidad de esta situación, ¿hay alguien entre nosotros que pueda contentarse con decir: "Bueno, compañeros, aquí estamos. Esperamos que se enteren de nosotros y vengan a visitarnos. Si sucede que llegan, tal vez les podamos echar una mano"?

Huelga decir que no vamos a tomar esta actitud. Sabemos que vamos a seguir ampliando y profundizando cada vez más todos los conductos y canales de comunicación imaginables que nos harán posible alcanzar a estos allegados nuestros. Vamos a recordar al Dr. Bob y a su maravillosa colega, la Hna. Ignacia - y sus trabajos en Akron. Vamos a recordar al Dr. Silkworth y los años que este doctor dedicaba tan generosamente a nuestra causa. Diez mil miembros de AA ,que todavía están con nosotros, se dan cuenta de que deben sus vidas a estas tres personas. Cada uno de nosotros va a recordar a su propio padrino, la persona que se preocupaba lo suficiente por su bienestar. ¿Cuántos de nosotros, los herederos de esta tradición de servicio, podrían decir, "Que Jorge haga ese trabajo de Paso Doce; le gusta trabajar con los borrachos. Y, además, yo estoy muy ocupado"? Tiene que haber muy pocos. La autosatisfacción sería impensable.

Otra responsabilidad que tal vez nos valga considerar en el futuro no muy lejano es la relacionada con el problema global del alcoholismo - me refiero a todos aquellos que todavía pagan las espantosas consecuencias del alcoholismo. Son de un número astronómico; hay centenares de millones. Consideremos algunos aspectos de este problema:

La mayoría de nosotros, a causa de nuestro alcoholismo, maltratábamos a nuestros hijos. Se supondría que estas heridas emocionales les hubieran convertido en candidatos "lógicos" para el alcoholismo. No obstante, por muy extraño que parezca, los hijos adolescentes de buenos miembros de AA no dan casi ningún indicio de alcoholismo. Beben con moderación, o no beben en absoluto. Si algunos de los más vulnerables se entregan a la botella, en cuanto experimentan los típicos síntomas o pasan por los episodios reveladores, pueden dejar de beber - y lo hacen. ¿Por qué es así?

La respuesta está en la "educación acerca del alcohol" - al estilo AA. Naturalmente, nunca les hemos dicho a nuestros hijos que no beban. Pero durante largos años, en casa y en las reuniones, han oído exponer la escueta verdad de lo que el alcohol puede hacer a la gente. Han visto a su padre en acción, primero como borracho, y luego como miembro de AA. Esta clase de educación sin duda ha salvado la vida de cien mil hijos nuestros.

Y los hijos de los demás - ¿no sentimos ninguna preocupación por ellos? Sí la sentimos. Aunque nos damos cuenta de que AA como sociedad no puede meterse en la educación acerca del alcoholismo, ni en cualquiera de las otras actividades que tocan el problema global, como ciudadanos particularmente bien informados, no dudamos que hay mucho que podemos y debemos hacer en estos campos.

Empresas de este tipo - gubernamentales, estatales, privadas - ha venido surgiendo por todas partes, atestiguando el hecho de que el alcoholismo es un problema de salud de la más alta prioridad. Casi todas estas agencias nos dicen que el ejemplo que les hemos dado les ha dado ánimos para seguir trabajando. Ahora les toca a ellas hacer el trabajo de pioneros. Naturalmente, van a cometer algunos errores. Al considerar nuestra propia experiencia, no nos extraña en absoluto. De hecho, nos gusta decir que hemos progresado principalmente por un método de pruebas y tanteos. Multitud de estas empresas están haciendo grandes progresos y son muy prometedoras.

No obstante, me da la impresión de que muchos de nosotros insistimos tanto en enfocamos en sus muy contados errores, especialmente en los errores de los AA asociados con estas entidades, que no damos a esta gente dedicada el ánimo que realmente necesita. Dado que los AA nos hemos unificado de una manera asombrosa, centrándonos en nuestro único objetivo y en las Doce Tradiciones, no corremos casi ningún riesgo de vemos perjudicados por nada que se haga en estas actividades ajenas.

Más vale enfocarnos en el hecho de que todavía hay unos 24,750,000 borrachos en el mundo. ¿No es cierto que una cooperación más amistosa y generalizada con agencias ajenas nos ayudará a alcanzar a incontables alcohólicos quienes, de otra manera, estarían perdidos? Tal vez hemos empezado a ocultar nuestra propia luz. Quizás estamos obstaculizando la comunicación que podría tener un tremendo impacto. ¿No debemos volver a considerar esta cuestión?

¿Cuál es nuestra postura dentro de AA?

Es un hecho, y un hecho muy fácil de explicar, que, en los últimos diez años, el número de los Grupos Familiares de Al-Anon ha ascendido de un puñado a unos 1,300. Estos grupos han venido atacando uno de los problemas más duros de resolver dentro o fuera de AA. Es decir, el tremendo retorcimiento que nosotros los alcohólicos imponemos en nuestras mujeres (y maridos) a causa de nuestra forma destructora de beber - una forma de beber que ha producido en nosotros una excesiva dependencia de nuestros cónyuges. Los borrachos activos suelen convertirse en hijos rebeldes y díscolos, forzando así a sus parejas a ser sus guardianes y protectores - sus "mamas" y "papás." A menudo esta tendencia ha llegado a estar tan incrustada que es muy difícil de erradicar. De hecho, la sobriedad a veces agrava esta condición intolerable.

Los Grupos Familiares de Al-Anon, compuestos por las mujeres y los maridos de los alcohólicos, ahora se dan clara cuenta de este problema - de hecho, lo ven con mucho más claridad que nosotros los alcohólicos. En sus grupos, se esfuerzan por remediar este daño - y sus demás defectos - practicando los Doce Pasos de AA. Con mayor empeño del que mostramos algunos de nosotros, nuestras esposas y esposos se dedican a "practicar estos principios en todos sus asuntos." Los Grupos Familiares ya han contribuido grandemente a aliviar este espinoso problema, y hay motivo para esperar que vayan a contribuir aun más. Por lo tanto, ¿no debemos darles en su extraordinaria tentativa el más vigoroso ánimo y mostrarles nuestra plena comprensión? Que cada uno de nosotros haga todo lo que le corresponde hacer en esa tarea de reparación casera.

Además, entre los AA hay una necesidad constante de mayor desarrollo espiritual. En esta esfera, la mayoría de nosotros dejamos mucho que desear y yo soy un ejemplo notorio

El más sencillo autoexamen puede descubrir estas deficiencias. Por ejemplo, "¿estoy tratando de 'practicar estos principios' en todos mis asuntos? O, ¿Me siento satisfecho y contento con tener solamente el suficiente alimento espiritual para mantenerme sobrio? ¿Cuento realmente con los recursos espirituales para superar los tiempos difíciles? O, ¿tengo una buena opinión de mi espiritualidad porque a) las cosas marchan bastante bien en casa, b) me dieron un buen aumento de sueldo, y c) me hicieron vicepresidente de mi club? O, si las cosas van mal y empiezo a sentirme nervioso, deprimido, inquieto y resentido, ¿tiendo a justificar la lástima de mí mismo y la culpabilidad que acompañan este estado de mente echándole la culpa a mi mala suerte o, más a menudo, al comportamiento de otra gente? O, ¿recurro al viejo pretexto de que soy un alcohólico enfermo' y por lo tanto no soy responsable?"

Al considerarlo, casi todos nosotros reconocemos que estamos muy lejos de haber alcanzado la madurez, se mire como se mire. Podemos ver claramente que nuestra tarea como individuos y como Comunidad es seguir desarrollándonos haciendo uso constante de nuestros Doce Pasos.

Naturalmente, podemos estar seguros de que esto será un proceso lento. Pero nos damos cuenta también de que nunca podemos valernos de nuestro laborioso progreso como pretexto para fijarnos metas de segunda categoría. Nuestro objetivo final puede que sea la sobriedad emocional, la completa sobriedad emocional - y eso es una buena cosa. No obstante, creo que la mayoría de nosotros prefiere una definición más extensa, con un alcance mayor y más amplio. Tal vez no pueda haber nada "relativo" en el universo a menos que en algún sitio exista lo "absoluto." Para la mayoría de nosotros, este "absoluto" es "Dios como nosotros lo concebimos." Creemos que nacimos en esta tierra para crecer y acercarnos - aunque sólo sea un poco - a su imagen y semejanza. Por corto y cauteloso que sea nuestro próximo paso en el camino del progreso, los AA nunca debemos imponer ninguna limitación obstaculizadora a nuestro destino final y al de nuestra Comunidad, ni al amor de Dios para con todos nosotros. Individual y colectivamente, estructural y espiritualmente, siempre tendremos que construir para el futuro. Todavía estamos sentando las bases sobre las que se apoyarán, quizás durante siglos, las generaciones futuras de AA.

Se ha permitido a nuestra Comunidad hacer realidad - aunque todavía en miniatura - el sueño de un "mundo único" de los filósofos. En nuestro mundo, podemos tener apasionadas diferencias de opinión, sin llegar a pensar nunca que el conflicto o el cisma sea la solución. Como Comunidad no esperamos nada de la riqueza o del poder. Según vamos mejorando en el uso del "lenguaje del corazón," nuestras comunicaciones se mejoran al mismo ritmo; ya tenemos paso franco para atravesar todas las barreras de distancia e idioma, de distinciones sociales, de nacionalidad y religión que han creado tantas divisiones en el mundo de nuestros días.

Mientras sigamos estando seguros de que nuestro "mundo único de AA" es una dádiva de Dios y no un invención nuestra o el resultado merecido de nuestra virtud; y mientras nuestro "mundo único" continúe incluyendo cada vez más a los que lo necesitan; y mientras hablemos y tratemos de perfeccionar el lenguaje del amor - podremos contar con asistir a la cita con el destino que Dios nos tenga reservado.

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