Ya no soy un farsante
Cada vez que leía el Quinto Capítulo del Libro Grande, dos palabras saltaban de la página: "rigurosa honradez." Podía entender lo que significaba el sincero hecho de que, para tener éxito en este programa, un individuo tiene que ser honrado consigo mismo. Pero, ¿por qué agregar esto de "rigurosa"? De hecho, aparecen tres referencias a la honradez en la primera página del Quinto Capítulo.
Según iba esforzándome por practicar el programa y trataba de hacer aquel Cuarto Paso, por fin me di cuenta de por qué se recalca con tanto énfasis lo de la honradez. Sin ello, no se puede hacer ningún Paso ni trabajar en ningún aspecto del programa con éxito alguno.
Para explicar el efecto que esto ha tenido en mi vida, quisiera contarles una historia a los reclusos que ya son miembros de A.A. o que están considerando la posibilidad de unirse a un grupo. Cualquiera que sea la posición o "categoría" del recluso en la prisión, existe un "código de ética" implícito que constantemente influye en las decisiones diarias. Pocos días pasan en la prisión (o en el mundo libre) en los que un individuo no se vea enfrentado con la alternativa de ser honrado o no serlo.
Trabajo aquí como dibujante y arquitecto proyectista. Tengo a mi disposición todo tipo de gráficos técnicos y materiales de dibujo. Quería tener algo que pudiera producir algunos beneficios con qué sostenerme, y decidí convertir un pasatiempo artístico - el diseño de tarjetas de felicitación - en empresa lucrativa. ¿Quién podría estar en mejores condiciones para montar un negocio de este tipo? Una de las razones por las que escogí esa actividad era porque tendría casi un monopolio. Podría comprar algunos materiales a precio reducido para elaborar mis tarjetas artísticas - lo cual se exige que hagamos los que queremos hacer un trabajo así en la celda. Los demás materiales me los facilitaría el estado mientras estuviera trabajando. ¿Por qué no? El estado no iba a ir a la quiebra por cubrir mis gastos. Mi disculpa era que yo hacia un buen trabajo para ellos, jornada completa, cinco días a la semana - ¿Por qué no "tomar prestados" algunos materiales? Más o menos al mismo tiempo, empezaba a "politiquear" en el programa de A.A. aquí (era en aquel entonces tan falso como un billete de tres dólares) y me las arreglé para reunir suficiente apoyo y votos para ser elegido como secretario.
En ese punto se estropeó toda la maquinaria. Como "tipo importante" de uno de los grupos de A.A. más grandes del Departamento de Correcciones de Texas, decidí empezar a leer algunos de los libros y folletos del programa. No quería pasar vergüenza por no poder responder inmediatamente a cualquier pregunta que me hicieran.
Bueno, la mayoría de ustedes ya saben el desenlace de la historia - el programa me enganchó. Día y noche luchaba conmigo mismo. Los domingos, me encontraba frente a 200 presos o más, diciéndoles que A.A. era un programa honrado, y yo todavía no podía ser honrado conmigo mismo. No puedo decir exactamente cuándo me ocurrió, pero en cuanto vi el desacuerdo, tiré todos los artículos de contrabando que tenia en mi casa (es decir, mi celda, para aquellos de ustedes que no saben a lo que me estoy refiriendo). A menudo hablamos de deshacernos de esa pesada carga que llevamos sobre nuestros hombros. Les puedo asegurar que perdí 1,000 libras en aquel momento de la verdad.
Por supuesto, quería contárselo a todo el mundo. Fui a ver a tres amigos asociados del programa aquí y les dije lo que me había sucedido y lo bien que me sentía. Los reclusos tienden a ser desconfiados, y creo que la mayoría de aquellos a quienes decía esas cosas lo consideraban como una fase por la que estaba pasando. Y no me habría parecido extraño si así lo consideraran, ya que todos se daban cuenta de lo farsante que yo había sido.
No sé si esto fue mi despertar espiritual, pero sé que mi vida sin duda ha mejorado. Como resultado de lo que fuera, estoy ahora más contento con los demás y conmigo mismo, y practico el programa más "rigurosamente" que nunca.
Para terminar, puedo decirles a los reclusos principiantes en el programa de A.A. que el corazón del programa está en el Libro Grande de Alcohólicos Anónimos. En vez de quedarse allí sentados al margen del programa, consíganse un ejemplar de este libro y léanlo todo. Les alegrará haberlo hecho.
Stan, Texas